domingo, 10 de julio de 2011

Untitled 1 (Por editar)

Apareció de pronto bajo un árbol, de noche. Entre las ramas podían verse algunas estrellas que titilaban radiantes, cada una a su propio ritmo. Esa escena le tranquilizaba, aunque pronto se percató que no estaba en el lugar al cual pertenecía. Se levantó rápidamente y comenzó a correr, como buscando un camino que le llevara a su territorio, aunque no sabía con certeza hacia dónde se dirigía.
Siguió corriendo a través del prado, mirando de vez en cuando hacia atrás para saber cuánto se había alejado del árbol, hasta que llegó un punto en el que ya no podía verlo, la línea del horizonte lo había hecho desaparecer. En ese momento se detuvo, estaba sólo, perdido, en medio de la nada. El miedo lo invadía y se hacía presente en cada uno de sus pensamientos, impidiéndole reaccionar por un tiempo, llevándolo al colapso físico, donde su cuerpo automáticamente se apagó.
Antes de que pudiese abrir los ojos nuevamente, sintió cierto sabor a tierra. Cuando al fin pudo abrirlos, sólo pudo verse dentro de una fosa, desde donde podía divisar 5 sombras masculinas que hablaban en una lengua que él jamás había escuchado. Intentó gritarles, pero en cuanto abrió su boca de ella emanaron extraños insectos, que se fueron ubicando en cada rincón de su cuerpo. Quiso removerlos, pero en ese mismo instante se dio cuenta de que sus manos y pies habían sido atados, y que por más que lo intentara, no podía liberarse.
Los insectos comenzaron a roer sus carnes, dibujando en su humanidad el mapa de sus pecados. Pero ni siquiera podía gritar de la desesperación ni del dolor, pues sabía que más bicharracos podían salir de sus fauces. Una vez que los insectos terminaron su labor, una de las sombras comenzó a rellenar de tierra la fosa en la que se encontraba, provocando más dolor a sus heridas frescas.
El dolor, la desesperación y el miedo, terminaron por hacerlo perder la conciencia otra vez, pero apenas cayó en ese estado, volvió a despertar sobresaltado y tomando una gran bocanada de aire. Estaba nuevamente en su cómoda habitación...

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